¿Por qué no soy nacionalista?

Porque el concepto Estado-nación surgió en una época ya muy superada de rebeliones llevadas a cabo por una naciente burguesía (siglo XVIII) que finalmente logró su único (y válido) objetivo de establecer Estados independientes y sometidos al imperio de la Ley. Porque uno no tiene la suerte de nacer en el país en el que nace porque no lo puedes elegir, simplemente naces allí. Porque el nacionalismo restringe tu manera de relacionarte con las novedades que ocurren afuera porque siempre creerás que lo tuyo es lo mejor o porque simplemente temes a la crítica de ser un alienado víctima de la transculturización. Porque el nacionalismo conlleva cierto grado de sectarismo y racismo. Porque es usado por las clases dominantes para idiotizar (aun más) a las masas. Porque el nacionalismo es invocado a menudo por tiranos (de derecha e izquierda) para justificar sus atropellos. Porque, en fin, me considero un ciudadano de mundo, favorable a una jurisdicción internacional, a la liberación de las fronteras, del comercio, al intercambio entre culturas como forma de enriquecimiento. Que no sea nacionalista no implica tampoco que sea indolente con mi país: todo lo contrario, busco lo mejor para él porque haciendo que el país donde naciste sea cada día mejor consigues que todos los demás lo sean. Por todo lo expuesto no puedo congeniar con el nacionalismo.

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