Misión Gran Ilusión de Vivienda

Ranchos de Caracas

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Curando resfriados con eutanasia

La demagogia huele muy bien las necesidades primarias de la gente. Se deja a un lado la administración seria y con proyección de un país para adoptar medidas inmediatas y de propaganda que no buscan solventar los problemas a largo plazo. En tiempos electorales de la IV República los adecos salían a la caza de votos repartiendo cabillas y sacos de cemento en los sectores más empobrecidos del país. Los años pasaron y seguimos con los mismos problemas. Los blancos de antes se mancharon de rojo y ahora reparten ilusión: cuando el referéndum revocatorio amenazaba con arrebatarles el poder sacaron Barrio Adentro, cubriendo las necesidades de salud no mejorando los centros hospitalarios y a los profesionales de la medicina venezolana, sino con propaganda e importando médicos cubanos de dudosa formación. Las cabillas y los sacos de cemento de antes ahora vienen en forma de registros informáticos en listas de vivienda. Las promesas de casas ahora toman la forma de bloques construidos a costa de destruir parques y plazas. El peligro de los demagogos es que curan un resfriado con eutanasia.

Elecciones el próximo año y tiempos de vender una ilusión. En un país pobre como Venezuela, y mantenido así por sus gobernantes cuarto y quintorrepublicanos empeñados en tener una población dependiente del Estado, se asegurarán muchos votos. La creencia en el Estado paternalista. Las gracias al señor presidente por darnos una casa, cuando olvidan que los dineros del Estado salen de nuestros bolsillos y no de los del Presidente, aunque muchas veces el destino de los recursos de ambos (Estado y contribuyentes) terminen en el fondo del mismo bolsillo.

Vuelvo al tema de las promesas de vivienda. Promesas que terminan en contradicciones: millones de viviendas para dentro de unos meses, luego unos años, finalmente cuando pasen las elecciones y se hayan asegurado la reelección «todos podemos esperar» (con hambre y sin empleo con Chávez me resteo). El venezolano confunde paciencia con apendejamiento y dentro de otros años comprará otra cajita feliz de promesas. Aún no aprendemos a exigir proyectos creíbles y duraderos para el país. Pensamos en el país como algo abstracto y mientras nos cubran nuestras necesidades (o nos hagan creer que lo hacen) con medidas pasajeras estamos felices. No lo cambie hasta que no se rompa.

Por ahora, registro para saber las necesidades reales de vivienda de la población venezolana. ¿Acaso los políticos que nos gobiernan no ven la cantidad de viviendas precarias que rodean la ciudad? Capaz no: viven ahora en hermosas viviendas con ventanas que dan hacia montañas verdes.


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Destruyendo ciudades

La vivienda es una necesidad básica, quizá la más importante de todas. La cantidad de personas que habitan viviendas en pésimas condiciones es cada vez mayor y lo lamentable es que cada día crece un nuevo asentamiento irregular. El Gobierno huele este problema en tiempos electorales y lanza promesas increíbles, y en otros casos, peligrosas: seguir abarrotando la ciudad.

No se combate la falta de viviendas expropiando edificios abandonados ni prometiendo la construcción de viviendas donde ahora hay parques y paseos, como lo harán con el Paseo Vargas para levantar allí mismo espantosos bloques old-fashioned soviet (destruir parques para levantar edificios, algo doblemente atroz si consideramos que Caracas es una ciudad donde casi no hay parques ni plazas y cuyos únicos lugares de reunión son inevitablemente los centros comerciales).

Algo igualmente terrible es que, con estas medidas, el Gobierno no sólo contribuye a empeorar la situación de una ciudad cada vez más inhabitable como Caracas (colapsada por el tráfico, la contaminación, la suciedad, la delincuencia, el hacinamiento, por la marginalidad entendida como la negación de servicios básicos, los malos servicios públicos), sino que fomenta la especulación: mientras más gente quiera vivir en una ciudad como Caracas (cámbiale el nombre, puede ser Maracaibo, Maracay, Valencia, Pto. La Cruz), más caras serán las viviendas y menos oportunidad habrá para quien no pueda pagar precios que ya superan los Bs. 1.000 en lugares medianamente buenos-tirando a malos.

 

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Ciudades satélites y alquiler, alternativas

La solución no está dentro de las grandes ciudades, sino en el desarrollo de ciudades satélites que cuenten con vías de acceso fáciles a la ciudad (trenes, autopistas), servicios propios, que cuenten con un buen urbanismo. Que sean lugares donde los jóvenes profesionales puedan empezar a desarrollar sus vidas. Ejemplos ya los tenemos: Guaneras, Guatire, los Valles del Tuy ahora conectados a la capital con un tren, Caricuao dentro de la propia Caracas.

La solución está en incentivar el alquiler de viviendas, pero esto no se consigue amenazando a los propietarios con discursos incendiarios en contra de la propiedad ni con leyes que en lugar de ayudar a los inquilinos perjudican el alquiler.

Mientras no se tomen medidas sensatas, elección tras elección estaremos frente a medidas populistas, poco claras y terriblemente ineficientes para solucionar el problema de la vivienda y no me extrañaría que, en unos cuantos años, veamos ranchos crecer sobre las azoteas de los grandes edificios o el Parque del Este convertido en un nuevo barrio.

Proyecto de Maqueta Paseo Vargas

Proyecto de maqueta para nuevos edificios en el Paseo Vargas de Caracas (Foto tomada del grupo en Facebook Defensores del Paseo Vargas)

Comentarios

  1. Anónimo

    Veo a mi hija hacer la interminable cola para inscribirse en la misión vivienda y lloro. Veo a mi nieta(la quinta hija de mi hija y la más pequeña) llorar del fastidio y el tener que aguantar hambre pareja ante tamaña ilusión que ciega a su madre, madre como cualquier otra apegada a los espejismos por tanto dolor y sufrimiento de todos los días. Lamentablemente esperanzada en todo tipo de fantasías e ilusiones, vendidas fácilmente por el promotor representado en un hombre o en un gobierno. El hombre irresponsable que engatuza y ofrece futuro y el estado que engaña a todas las madres engatuzadas y sin futuro. Tristeza da, llanto sin parar.

  2. Silence

    Lo del parque del este, o gran parte del mismo parque El Ávila convertido en un barrio es algo doloroso precisamente porque es algo que perfectamente se puede esperar de este gobierno.

    Lo tragi-cómico de esto es que para qué se necesita un censo? Se necesita cuando algo no está totalmente claro, por ej. podríamos hacer un censo para ver si la gente está de acuerdo con repartirle dinero a otros paises; pero algo como la falta de viviendas… Como si fuera muy difícil darse cuenta de que hacen falta miles y miles de viviendas en el país. No hace falta un censo, hace falta construir las viviendas… Estoy seguro que sobrará a quien dárselas.

    De hecho hay venezolanos que les gusta que le den de a 2 y 3 para luego salir a venderlas, así que…

  3. Anónima

    Destruir un parque para hacer viviendas a damnificados que ni siquiera podrán mantenerlas en buen estado es más que un crimen. Sabemos que el sr Presidente mal asesorado por el vil farruco sesto y sus secuaces no van a recapacitar. Será muy fácil, rápido y barato para unos mamotertos pa tener algo que exhibir antes de las elecciones. Pero les costará muy caro. Eso es seguro

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