La paradoja del hombre ecológico

Aparentar ser ecologista está de moda entre los que actúan el papel de comprometidos y con conciencia por la sociedad y el medio ambiente. El ser ecologista está entre los primeros lugares del ranking para este tipo de personas. El otro día estaba saliendo del mercado y me conseguí a uno. Miró mis bolsas. Torció las cejas y me dijo: «¡Álvaro, estás usando bolsas de plástico! ¿Sabes lo contaminantes que son? Usa bolsas de papel, ¡pardiez!» Entonces le pregunté que cuántos árboles tienen que tumbar para crear una bolsa de papel. Mi amigo ecologista mi miró con profundo odio. Por unos momentos imaginé que mi amigo imaginó que me ahorcaba con una soga 100% de algodón. La paradoja del hombre ecológico es que es capaz de imaginar cómo matar a otro hombre cuando, al mismo tiempo, apoya la preservación de otras especies. Frunció el ceño y se marchó rojo como un tomate de la rabia. La paradoja del hombre ecológico está en que para preservar una cosa tiene que destruir otra. Conozco bien a mi amigo ecologista, y en él hay una autoculpación por el progreso humano. En sus sueños, desearía regresar a épocas primitivas. Es vegano furibundo porque no puede «dañar a un ser vivo», pero al mismo tiempo cuando comíamos juntos por su boca pasaba un holocausto vegetal: sus ensaladas eran de una frondosidad orgiástica y sin piedad. La paradoja del hombre ecológico está en que la vida misma para preservarse requiere alimentarse de otro ser vivo.

Comentarios

  1. Álvaro Rafael

    ¡Qué dilema! En la sociedad ideal de mi amigo, el ciclo se cierra en que somos comidos por otras especies. Y si fuésemos comidos por un árbol, que así cobrarían venganza, ¡sería un boleto directo al paraíso! Pero ahora lo veo, una historia distópica: un futuro en que somos comidos por las bolsas de plástico. Horror.

    Saludos!

  2. Álvaro Rafael

    Complemento del artículo:

    Un argumento en el que se basan los vegetarianos para justificar su estilo de vida es decir que no pueden alimentarse de un animal que sufrió al ser sacrificado. ¿Acaso nuestra conciencia está limpia porque una lechuga no grita cuando la arrancas de la tierra?

  3. martin dostal

    Justificar la extinción de las especies es fácil, solo desde la ignorancia… la ecología no es una moda, sino una crisis global, si te informaras un poco notarías que ciertas especies estan solo en los cientos de individuos, como el black Rhino entre otros. Si podes lee un poco sobre el atún, el salmón y todos los animales que son cazados furtivamente para la la comodidad de tu lata de filosofía diaria… la idea no es consumir sino reusar. En tu ejemplo: reusa bolsas de tela, botellas de metal en vez de las descartables y solo alimentos cultivados o crecidos en forma orgánica. Y cada tanto plantá un árbol para compensar tu amor a los libros!
    El equilibrio ya esta roto, no te pases al bando de los payasos, yo admiro tu blog, pero este post me resultó altamente ofensivo.

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